La mirada, el primer pilar de la conducción de motos.

Resulta sencillo entender que el ser humano es principalmente visual. La vista es el principal sentido que nos conecta con el mundo y nuestro cerebro está diseñado para interpretar y responder principalmente a las señales que recibimos a través de nuestros ojos. Sin embargo, estas reacciones son tan automáticas que, a veces, es difícil ser consciente de ellas y apreciar que no son tan rápidas como parece.

Irás a donde mires.

Os propongo un experimento. Buscad una linea recta en el suelo, la que sea, una linea pintada, la junta de unas baldosas… da igual. Primero, intentad recorrerla caminando normalmente, mirándola y tratando de pisar encima de ella a cada paso. Ningún problema ¿verdad? 

A continuación volved al comienzo, situaros frente a la linea y cerrando los ojos o mirando en una dirección que no os permita ver la linea tratad, otra vez, de caminar sobre ella. Pedid a alguien que compruebe o grabe este nuevo intento para ver el resultado ¿Lo habéis conseguido? 

Lo más probable es que os hayáis desviado porque nuestro cuerpo esta diseñado para ir a donde miramos y si eliminamos la vista es difícil mantener la precisión en nuestros movimientos.

No mires al peligro directamente.

No es necesario. Si vas caminando por la montaña y ves que hay un precipicio, lo mejor será fijarte en donde debes pisar y no andar cerca de él mirando al fondo ¿no?. 

Todos lo hemos experimentado alguna vez. Ves venir el peligro y a pesar de ello eres incapaz de evitarlo. Esto ocurre porque somos incapaces de encontrar a tiempo la reacción adecuada. Entramos en un estado de pánico que nos tensa, nos bloquea mentalmente y hace que fijemos la mirada solo en el peligro y ya sabemos que… ¡dónde miramos, vamos

Si queremos evitar todo esto conduciendo una moto, nunca debemos fijar la vista en el peligro, siempre debemos buscar la escapatoria.

Mantén la vista lo más lejos posible.

Esta es la otra clave, cuanto más lejos miremos en nuestra trayectoria, más tiempo tendremos para reaccionar correctamente sin entrar en “pánico” y poder evitar cualquier peligro.

Sin entrar en demasiados detalles técnicos y simplificando todo lo posible para que nos entendamos fácilmente, los estudios científicos utilizados para el diseño de carreteras indican que el tiempo medio de reacción del ser humano en la conducción se descompone de la siguiente manera:

-Tiempo de detección: Es el tiempo que tardan nuestros ojos en centrarse en un objetivo (0,3 segundos)

-Tiempo de percepción: Tiempo que tarda nuestro cerebro en recopilar datos suficientes de ese objetivo (0,3 segundos)

-Tiempo de evaluación: Tiempo necesario para que interpretemos esos datos (0,5 segundos).

-Tiempo de decisión: El cerebro define los opciones que tenemos y decide cuál de ellas es la adecuada (entre 0,5 y 1 segundo dependiendo de la complejidad de la situación).

-Tiempo de respuesta física: Nuestro cerebro manda señales a nuestros músculos y ellos reaccionan a esos estímulos (0,2 segundos)

-Tiempo de reacción mecánica: Aunque pudiera parecerlo, las ordenes que aplicamos a los mandos de un vehículo no provocan una reacción inmediata, hay inercias, fricciones y resistencias en los elementos mecánicos que retrasan su respuesta. (0,5 segundos)

En resumen, tardamos entre 2,3 y 2,8 segundos en reaccionar a una situación inesperada mientras conducimos. Vamos a traducir todo esto a un ejemplo.

Supongamos que conducimos nuestra moto a 50 km/h y nos encontramos un obstáculo en nuestra trayectoria. Considerando un tiempo de reacción 2,5 segundos y que, 50 km/h equivale a 13,88 m/s resulta que, desde que aparece ante nuestra vista un obstáculo hasta que comenzamos a realizar la maniobra adecuada, habremos recorrido 34,72 metros.

Casi 35 metros es la distancia mínima que necesitamos para evitar, en este caso, un accidente. Todo esto significa que si centramos nuestra vista en una distancia menor, todo lo que veamos será inevitable, en definitiva ya nos lo habremos “tragado”.

Entrena tu mirada.

Como habéis visto (nunca mejor dicho), necesitamos entrenar nuestra mirada ya que sobre todo al principio, tendemos a mirar demasiado cerca de nuestra rueda delantera. Es un juego de concentración que consiste en combinar una mirada lejana en general con rápidos vistazos puntuales a algún obstáculo cercano que necesite más precisión. 

Personalmente, os recomiendo que os centréis en este aspecto en alguna de vuestras salidas y notaréis como rodáis más cómodos y seguros.

V´s para todos y… ¡¡¡a volar raso!!!